Profesor de psicología habla sobre los efectos de la oración

La práctica regular de la oración afectaría positivamente la vida de las personas.

27 23 2014

Alberto Domeniconi es pastor
desde 1999 y psicóloga desde 2005.
Actualmente imparte el curso
de Psicología, en la Universidad Adventista de Sao Paulo, Brasil.

São Paulo, SP … [ASN] El pastor Alberto Domeniconi tiene una maestría en Psicología Social de la Universidad de São Paulo (USP). Actualmente es profesor de la Facultad de Psicología del Centro Universitario Adventista de Sao Paulo (Unasp). Tiene experiencia en labor pastoral, maestro y capellán escolar en templos e instituciones de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. El equipo de la Agencia Sudamericana de Noticias discutió la oración con él. Para él, la oración es una conversación real, ya que produce los mismos efectos cerebrales cuando conversamos con una persona. Además, ve la práctica de la oración como psicoterapia y rechaza la relación entre problemas psicológicos y falta de comunión con Dios.

Agencia Sudamericana de Noticias: Ayer (13/02) los adventistas de ocho países de América del Sur comenzaron una campaña de oración de 10 días. Mucho se habla de la influencia de la oración en la vida de la persona en el aspecto psicológico. ¿Qué influencias son esas, según estudios recientes en el área?

Alberto Domeniconi: En resumen, se ha encontrado que la práctica regular de la oración puede afectar positivamente la vida de las personas de maneras tales como superar tragedias y problemas personales, lidiar con el estrés, la ansiedad y la depresión, y también como un factor para mejorar la calidad de vida en general.

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ASN: ¿Cómo afecta la fe y, en consecuencia, la oración diaria a las sinapsis?

ANUNCIO: Este es un tema sobre el que se han realizado muchas investigaciones últimamente. El científico neurológico Andrew Newberg, por ejemplo, al analizar imágenes cerebrales de un pastor evangélico durante un tiempo de oración, notó una mayor activación de las áreas del lenguaje y los lóbulos frontales. Con ello, concluyó que la oración en la tradición judeo-cristiana produce un efecto similar al de conversar con personas reales y que al rezar, los religiosos pasan por una experiencia neurológicamente real. El científico neurológico Richard Davisdson ya defiende la idea de que el cerebro humano puede moldearse a través de experiencias como la oración y la meditación. Newberg está de acuerdo con la opinión de Davidson de que la oración puede funcionar como una especie de “ejercicio de fortalecimiento mental” y señala los aspectos positivos de la oración para controlar la ansiedad y la depresión, desarrollar la empatía y mejorar el funcionamiento cognitivo e intelectual. Además, la oración puede ayudar a amortiguar los efectos del envejecimiento y el estrés. Newberg, sin embargo, hace la advertencia de que estos efectos positivos también pueden ser logrados por personas no religiosas a través de la meditación, por ejemplo.

ASN: ¿Cómo entiende la psicología el comportamiento del cerebro durante la oración?

ANUNCIO: El punto de vista psicológico, incluso sin ignorar los problemas neurológicos, se centra más en los problemas cognitivos y emocionales. Por lo tanto, más que solo alteraciones en la función cerebral durante la oración, la Psicología analiza los efectos de la oración en la vida del individuo como un todo. Así, podemos citar, por ejemplo, los estudios de Ken Pargament, Harold Koening, Kevin Ladd y Bernand Spilka, quienes apuntan a la oración y otras prácticas de carácter religioso y espiritual como factores para afrontar las dificultades de la vida, así como para fortalecer la salud y mejorar la calidad de vida, y como fuente de conducir a un propósito existencial.

ASN: Hay estudios que apuntan a una región específica del cerebro para la adoración. Los defensores de este punto de vista concluyen que, debido a esto, el hombre fue hecho para adorar a un ser superior. ¿Cuál es su opinión al respecto?

ANUNCIO: Esta idea se hizo popular especialmente por estudios como Matthew Alper, autor de La parte de Dios de Brain, Dean Hamer en The God Gene, y Andrew Newberg en Why God Won’t Go Away. Vale recordar que en ambos casos la base teórica es la psicología evolutiva y la idea central no es que Dios hubiera creado el cerebro humano con la capacidad de relacionarse con él, sino que el cerebro humano habría desarrollado esta característica a través de mecanismos de adaptación. , ya que la búsqueda de la trascendencia sería una especie de ventaja evolutiva. Aun así, en el ámbito científico hay mucha desconfianza en relación a estas propuestas, y sus propios autores se muestran reticentes a sus descubrimientos. Particularmente entiendo que cualquier intento de probar científicamente la existencia divina escapa a un principio fundamental, que es la noción de que la mejor manera de acercarse a Dios es a través de la fe. Mi fe en Dios no puede depender de una verificación científica, sea biológica o de cualquier otra índole, porque en ese caso la fe quedaría en un segundo plano. La mayor motivación para creer debe estar respaldada por evidencia espiritual, como el estudio de la Biblia y la relación personal del individuo con Dios.

ASN: La oración se considera una conversación. Pero, es una conversación en la que solo uno habla, en el sentido estricto del término. Y eso nos lleva a un sofá donde muchos se desahogan. ¿Es correcta la comparación? ¿Se puede considerar la oración como una forma de terapia?

ANUNCIO: Los estudios de Newberg, por ejemplo, muestran que la experiencia de la oración por un fiel de ninguna manera puede considerarse como una “mano única”, ya que en términos neurológicos y cognitivos los fieles tienen la experiencia de recibir respuestas, o de escuchar la Voz de Dios. Del mismo modo, en psicoterapia, salvo raras excepciones, el diálogo es un factor fundamental en el proceso de curación y autoconocimiento. En la mayoría de los casos, el psicólogo no es solo un oyente, sino un interlocutor. Siendo así, existe una aproximación entre oración y psicoterapia, no por la ausencia de respuestas, sino precisamente porque en ambos casos es posible experimentar respuestas y llegar a una dirección, o una nueva forma de afrontar la vida y sus contingencias. En ese sentido, la comparación entre la práctica de la oración y la psicoterapia es válida.

ASN: Debido a que es una conversación, muchos esperan un sí inmediato de Dios. Cuando esa expectativa no se materializa, genera frustración. ¿Cómo afrontas esa frustración desde un punto de vista psicológico?

ANUNCIO: De hecho, la expectativa de una respuesta positiva e inmediata a la oración existe en la imaginación de muchos fieles. Sin embargo, un análisis más profundo del tema de la oración en la Biblia rechaza esta conclusión. En cuanto a una forma adecuada de afrontar esto, entiendo que la mejor forma de afrontarlo es que los creyentes reciban instrucción en la teología de la oración, ya que su percepción y expectativas en relación a ella pueden situarse en una perspectiva correcta, evitando así esta frustración. Termina siendo una intervención de carácter intelectual más que psicológico. Esto puede ayudar en el caso de una persona que llega a una oficina presentando sentimientos de frustración que surgen de esa expectativa poco realista en relación con la oración.

ASN: Muchos asocian los problemas psicológicos con la falta de Dios. ¿Cuál es su opinión al respecto?

ANUNCIO: Partiendo de una perspectiva bíblica y teológica, todos los problemas, sean de naturaleza psicológica o biológica, tienen su origen en la falta de Dios, ya que el pecado es la raíz de todos los males de la humanidad. Pero debemos tener cuidado al intentar establecer una relación entre los problemas psicológicos y la falta de fe o de relación con Dios. En primer lugar, porque hay muchas personas que no se relacionan o ni siquiera creen en la existencia de Dios, y que no tienen problemas psicológicos por eso. Por otro lado, muchos cristianos fieles enfrentan problemas de esta naturaleza y creen que provienen de una falta de fe o de una relación con Dios, lo que solo agrava la situación de estas personas, pues además del sufrimiento psicológico y emocional, se vuelven experimentando. sufrimiento espiritual, culpa y rechazo. Dado que Jesús afirmó a sus seguidores que estarían sujetos a aflicciones, como se relata en Juan 16:33, creo que es absurdo asociar la enfermedad emocional con la falta de Dios. Sería lo mismo que actuar como se hacía en tiempos de Cristo, cuando la enfermedad física se consideraba una maldición para castigar a los pecadores. Concluyo con la consideración de que una visión distorsionada de Dios puede causar sufrimiento físico, psicológico y espiritual, mientras que la comprensión de Dios como un ser amoroso, dispuesto a perdonar y dar gracias, asociado a prácticas espirituales como la oración, el estudio de la La Biblia y el voluntariado contribuirán a la salud y calidad de vida de las personas de manera integral. [Equipo ASN, Lucas Rocha].

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