Prevalece la discreción judicial

Parecería que el sistema judicial de nuestro país es un problema crónico en la arena pública, porque siempre se ha utilizado para enjuiciar la política, ya sea para perseguir a los rivales o para tomar represalias contra quienes violan ciertos intereses. Lo grave es que en el ámbito privado existen situaciones que perjudican a las partes, sobre todo en materia de menores, que son los que más necesitan protección judicial, como es el caso de los juicios alimentarios que no se despachan en tiempo. Uno de ellos ya tiene tres años sin que el menor reciba asistencia de sus padres; el juzgado lo maneja en “cámara lenta” a pesar de que se han cumplido todos los trámites procesales, especialmente la citación de la prensa. Pero presentar denuncias o denuncias al Consejo de la Judicatura -CJ sería retrasar aún más el proceso. Desafiar al juez puede alterar el estado del proceso y los llamados requisitos ahora requieren claves o códigos innecesarios, en lugar de hacerlos directamente, como antes. En conclusión, tanto el sistema judicial como la CJ le deben agilidad y oportunidad al ciudadano, en contra de lo dispuesto en los arts. 17 y 20 del Código Orgánico de la Función Judicial, retrocediendo así al pasado de la discrecionalidad judicial que creemos ha sido superado.

Mamá. Anunzziata Llerena Naranjo

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