Para ser un … (ciertamente hay que estar preparado)

Ser asambleísta que implica, fundamentalmente, redactar primero las reglas que rigen nuestro colectivo; y, luego velar por la ética, honestidad y transparencia del desempeño de las funciones de los más altos burócratas públicos, de hecho hay o debe estar preparado …

Creo que poner algunos temas de discusión allí es urgente y necesario, provocando una especie de reconfiguración del conjunto en conformación, funciones y condiciones.

En cuanto a su composición, podríamos decir, como máximo, un asambleísta por cada provincia y uno adicional por cada quinientos mil habitantes sobre la base, es decir, no más de 35 asambleístas provinciales; ¿Y para qué sirven los miembros de la asamblea nacional? Bien, entonces ponga cero allí y deje de 30 a 40 miembros de la asamblea en total.

El asambleísta pertenece a la bancada, pero representa a la provincia, por lo tanto, sus posiciones deben corresponder a los diálogos, debates y deliberaciones, no con sus partidos, al contrario, con los habitantes de las provincias que “representan”.

Finalmente, en cuanto a las condiciones, parafraseando a Cortez, “para ser pequeño burgués sin duda hay que estar preparado” para ser profesor en la U hay que tener, al menos una maestría, si no un doctorado, haber publicado artículos científicos en revistas. acreditados y reconocidos, tener años de experiencia en la docencia y estar al día en todas las obligaciones ciudadanas que impone el contrato social; ¿Y ser asambleísta?

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¿Y si exigimos un título suficiente, pertinente y suficiente? ¿Y si exigimos acreditada probidad notoria de su acumulado personal y profesional?; Y, finalmente, ¿y si exigimos-proponemos al Tribunal Constitucional que nos deje decidir, en las próximas elecciones seccionales, si queremos reconfigurar la asamblea de inmediato y, al menos en tamaño, decidamos cuántos hay y quiénes quedan? ? (O)

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