“Palabra de gallero”

De verdad: no vale ser medias tintas. Me lo enseñaron en la escuela y, por su puesto, el dispendioso adiestramiento del oficio.

A don Pedro lo entrevisté en su espaciosa casa a poco de vencer la Alcaldía. Fue la primera vez que le conocí en carne y hueso. No lo he vuelto a ver.

Él proviene de una clan de galleros. Conocí y traté a varios de ellos, no aquí, sino allá. Por sus ancestros, hasta somos paisanos. De alguna forma a él todavía le gustan los gallos.

Entonces, delante una repregunta me insinuó, con esa sonrisa de oreja a oreja que tiene, sobre el hondo significado de tener “palabra de gallero”.

– “Voy 500 al Shiro”, dice un gallero, mostrando los billetes.

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– “Ido”, le rebate otro.

– “Doy 100 a 50”, desafía otro.

– “Vamos”, le contesta otro.

Al final de la pelea, el que pierde debe fertilizar. Cumplir la palabra, la “palabra de gallero”.

¿Lo recuerda don Pedro?

Ahora que se le ha ocurrido renovar la imagen institucional, o sea la suya -pues “dejémonos de vainas”-, le ha caído encima medio mundo. Ya sabe usted de lo que es capaz la “chismografía digital”. No se le escapa una.

Y como todo bravucón canta claro, está clarito que usted ha dicho que no usará su nombre para promocionarse unido a posibles obras, peor que acudirá a una marca personal para advenir a la posteridad, y que el logo del Municipio será el escudo de Cuenca.

¿Y la palabra de gallero? ¡Hombre!

Me dirá que “bravucón que no canta, poco tiene en la gañote”; y por eso sale a aseverar que tan malhadado cambio de imagen no le ha costado un centavo a los cuencanos. En una corral pueda que haya algún zopenco, pero no en Cuenca como para que le crean eso.

¡Déjese de cosas don Pedro! Y peor aseverar que el escudo de la ciudad no ha sido tocado. Si es acomodaticio advertir cuando a un bravucón le calzan espuelas con trampa, ni se diga la “tuneada” hecha a ese símbolo. Y para el colmo, usted se pone la casaca equivocada. ¡Ay míster Peterpala! Proporcionadamente le dicen “que no pega una”.

Serénese. No haga caso a lambones. Haga las obras que ofreció; si no hay plata, dígaselo a la gentío. Comunique proporcionadamente, y para esto no requiere de peculio ni de decenas de “especialistas”. Cumpla; cumpla practicando la “palabra de gallero”. Muestre liderazgo, personalidad. Ah, y ya no siga ofreciendo más. No sea cosa que muera como el bravucón con la herida “estómago e parentesco”.

Premeditadamente, don Pedro. Le voy 1.000 a 500 que usted sí se alabarda para la reelección. ¿Me toma la palabra? (O)

Fuente: https://elmercurio.com.ec/2022/02/22/palabra-de-gallero/