Líderes de Tumbaco aprenden a prevenir suicidios

Es el típico ‘loquito del barrio’. Habla de forma incoherente, divaga y lleva un palo para golpear a cualquiera que se encuentre con su mirada. En El Arenal, en TumbacoYa se han acostumbrado a encontrarlo en los parques.

“No fue así. Era un excelente vecino y muy buen trabajador, pero llegó la pandemia y se desmoronó ”, lamenta Héctor Gutiérrez, presidente de esa comunidad.

Antes de comenzar a vagar, el hombre, de unos 45 años, estaba empleado en una fábrica. “Trabajó como 20 años, pero lo despidieron y tuvo una crisis y se fue volando”, dice.

La preocupación del líder vecinal es genuina. Es por eso que el 14 de agosto asistió a uno de los talleres de manejo de emociones impartidos por psicólogos del Ministerio de Salud, en Casa Somos, en Tumbaco.

Una veintena de presidentes de vecindario aprendieron sobre comunicación empática, sobre la autorregulación de las emociones, cómo detectar a una persona deprimida y cómo hablar con vecinos difíciles.

En La Tolita, el barrio que regenta Carmita Cantalilla, hay otro caso que la preocupa y cuya experiencia comparte en el taller de la Municipalidad. Espera que al hablar con los expertos sepa qué hacer para ayudar a sus vecinos. Se trata de jóvenes que ellos toman drogas en su casa y que golpeaban a sus hermanas y abuelos. “Se escuchan los gritos, le pedimos apoyo a la policía, pero dicen que no pueden hacer nada”.

El líder les pide a los psicólogos consejos o alguna orientación sobre cómo debe actuar. “Sé que no les puedo solucionar todo, pero lo importante es que podemos trabajar en armonía con el barrio”, dice la mujer.

Para el Ministerio de Salud, los ciudadanos deben buscar un buena salud mental, lo que implica gozar de un estado de bienestar emocional, psicológico y social. Estas son herramientas para hacer frente a las tensiones de la vida normal, trabajar de forma productiva y contribuir a sus comunidades.

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adolescentes
se suicidó entre 2015 y 2020, según el INEC. Es la segunda causa de muerte de menores en el país.

“Sin salud mental no hay salud”, repite Eduardo Calero, psicólogo clínico del Municipio y quien dirigió el taller a los presidentes de barrio.

La charla tiene una duración de una hora, combina sus exposiciones con juegos o actividades en grupos y parejas, donde los representantes de las comunidades se relajan, dejan sus posturas rígidas y comienzan a reír. Una de las actividades consiste en pasar recortes fotográficos de reseñas e intentar identificar los estados de ánimo de las modelos.

Calero les enseña cómo deben manejar las emociones frente y cómo logran acercarse a los adolescentes. Habla con él desde los intereses de la otra persona. Si practicas algún deporte o tienes una actividad que disfrutas, puedes hablar sobre esos temas para empezar a romper el hielo ”, dice.

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Dionisio Guamán, del barrio La Tola Grande, dice que hay muchachos en su barrio que no estudian porque no tienen computadoras ni dinero para internet. “Padres sin trabajo, niños sin escuela, ancianos abandonados, los niños no les dan ni un plato de comida. Es triste, pero vemos familias que se están destruyendo a sí mismas. “

Los problemas en casa y en el barrio se acumulan frente al monitor municipal. El que más preocupa son los suicidios del nuevo puente del Río Chiche. De vez en cuando, los líderes saben que alguien saltó a una caída de 80 metros.

37%

es el aumento de las llamadas relacionadas con el suicidio al ECU-911 entre enero y junio de 2021, en comparación con 2020. Hay un aumento del 15% en los intentos de lesiones.

Los líderes indican que sus comunidades han visto cambios negativos en el comportamiento de los vecinos, especialmente aquellos que han perdido a familiares a causa del COVID-19, o que han perdido sus trabajos o negocios.

“Hay vecinos que se han dedicado a beber y pasan, muchas veces, tirados por la calle”, dice. Patricio Gordón del barrio Las Acacias.

Calero, del Municipio, les enseña que el trastorno por consumo de alcohol o drogas es uno de los factores que pueden contribuir al riesgo de suicidio. Otros factores son la depresión y la violencia familiar, que incluyen abuso físico o sexual. Incluso la enfermedad, incluido el dolor crónico, o el abandono de la familia pueden motivar a una persona a decidir suicidarse.

Calero explica a los dirigentes que el objetivo de la Alcaldía es conformarse “Grupos de descarga emocional” para la prevención del suicidio u otras enfermedades mentales.

El primer paso es reconocer los problemas y poblaciones vulnerables en los diferentes sectores. Es por eso que se repetirá la misma actividad en 35 puntos en la capital este mes.

La pandemia ha dejado personas con problemas de alcoholismo, jóvenes que no estudian y caminan por las calles, adultos mayores abandonados porque nadie los va a visitar.

Dionisio Guamán
Pdte. La Tola Grande

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