Las postales del horror | Información Ecuador

Las postales del horror | Información Ecuador

Postales de terror: una mujer desesperada se aferra al exterior de un avión que despega mientras decenas de miles huyen para salvar sus vidas, escapando del régimen talibán en el devastado Afganistán. Y cerca, mucho más cerca, una mujer ecuatoriana muere en los brazos de su hija en las ardientes arenas de Texas. Otros, decenas, se rompen las piernas saltando el imposible muro de la infamia que custodia el condado de El Paso. Racimos humanos se apiñan en ese tren de la muerte que bien llaman “La Bestia”, en un viaje tonto hacia la oscuridad. Al menos una veintena de migrantes, oriundos del sur, en algún punto de Ciudad Juárez, caen en manos del crimen organizado. Líneas interminables de hermanos venezolanos se alinean en los caminos hacia el sur, huyendo de la miseria y la tiranía. Postales de terror. Postales de todos los días.

Y sin embargo, ¿cuál ha sido la reacción de la comunidad internacional? ¿Abrir las puertas para recibir al hermano necesitado? Por el contrario, la comisaría de policía de la Unión Europea ya ha declarado que, con respecto al flujo migratorio afgano; que “… no podemos esperar a que estén en nuestras fronteras…”, para cerrar bien sus puertas, como hicieron en 2015, cuando más de un millón de personas huían de la guerra en Siria. Y mientras esto sucede, más cerca, mucho más cerca, más de setenta mil ecuatorianos son deportados desde Estados Unidos (y que, al menos ahora, podemos descansar del siniestro Trump y la idea delirante de encerrar todo un continente con muros. ); Mientras tanto, México está endureciendo las visas y nosotros mismos estamos bloqueando y obstaculizando el flujo migratorio venezolano.

¿Nunca vamos a aprender? ¿Está la humanidad resumida en este egoísta y mezquino juego? ¿Ese ir y venir en el que cerramos la puerta en las narices de quienes intentan escapar de alguna tragedia, olvidando que quizás estamos aquí porque, generaciones atrás, nuestros abuelos hicieron el mismo camino? Olvidando que mañana, quizás seamos nosotros, víctimas de alguna calamidad provocada por el poder de la naturaleza o la ceguera de los hombres, quienes volveremos sobre el camino de los migrantes que hoy rechazamos y tendremos que agachar la cabeza y llamar a su puerta. ? ? Algún filósofo, dijo hace mucho tiempo, que las fronteras enferman y degradan a los hombres. Ciertamente … (O)

@andresugaldev

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