La fuerza mas poderosa

Existe una polémica en Internet. Ciertas publicaciones atribuyen a la hija del célebre científico Albert Einstein, Lieserl, haber donado 1.400 cartas de su padre a la Universidad Hebrea de Jerusalén, con la condición de que fueran publicadas varias décadas después de la muerte del autor, ocurrida en 1955.

Una de las cartas, atribuida al científico, trataría sobre el poder del amor. Ya sea que la carta sea auténtica o no, no minimiza su contenido o propuesta.

Según el texto, hay una fuerza superior que incluye a las demás, que está detrás de cualquier otro fenómeno que opere y gobierne el universo, la más invisible y poderosa de todas las fuerzas: el Amor.

Es luz; ilumina a quien la da y a quien la recibe; es la gravedad, hace que algunas personas se sientan atraídas por otras; es poder, multiplica lo mejor de cada uno y evita que la humanidad se extinga en su ciego egoísmo. El amor es Dios y Dios es amor. Sin embargo, es la única energía que el ser humano no ha aprendido a manejar ni a obtener todos los beneficios que emanan de ella. Einstein reformularía su famosa ecuación, La energía es igual al amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, convirtiéndola en la fuerza más poderosa del universo.

Fuerza nuclear, armas, maltrato a la naturaleza, contaminación, deforestación, calentamiento global, crecimiento desmedido de los centros urbanos, mal manejo de la basura, distribución desigual de la riqueza, todo lo que el hombre ha hecho mal, sobre todo en los últimos dos siglos, todo podría arreglarse si nos amamos, si dejamos de ser tan egoístas, si nos respetamos más, si cuidamos mejor nuestro planeta y somos más solidarios con los demás.

Si desterramos la codicia, la codicia, la mentira, el odio, la violencia, la corrupción, las drogas; si la riqueza no se dedicó a lujos o placeres efímeros; Si pudiéramos usarlo de manera más inteligente y sensata, para invertir en proyectos sostenibles más rentables; si generamos más puestos de trabajo, si pagáramos nuestros impuestos, si dejáramos de explotar y aprovecharnos de los demás. Si pensáramos más en ahorrar recursos, en términos de economía circular, en reciclar todo; de una economía azul, de emprender todo en términos de sostenibilidad; pensar que lo que se nos ha dado es cuidarlo y multiplicarlo, para dejar un mundo mejor para las generaciones venideras.

Cada uno puede marcar una pequeña diferencia, apagando la luz cuando salimos, encendiendo el acondicionador dos grados más bajo, cerrando el grifo cuando nos duchamos o cepillamos los dientes, obligando a todos a ser más responsables con nuestro medio ambiente, con la naturaleza, reciclando contenedores, clasificando nuestros residuos, que los aceites y baterías se desechan en los lugares indicados. Reciclar los residuos orgánicos para producir compost.

Si todos nos comprometemos, podemos ayudar a corregir el mal que le hemos causado a nuestro planeta y aprender a comportarnos mejor con nuestros vecinos. Si no fue Einstein quien lo escribió, como nos lo propusieron Sócrates, Buda, Confucio, Cristo hace muchos siglos. Proponer y practicar más amor.

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