Joven cuenta cómo fue participar en Un año en misión, en una pandemia – Noticias

La argentina Florencia del Valle relata en una entrevista cómo fue participar en el proyecto Un año en misión en medio de una pandemia.

Por Santiago López Blasco
10 23 2020

Florencia formó parte del grupo de “Un año en misión”, de febrero a noviembre de 2020. (Foto: Unión Argentina)

Aquí está la entrevista a Florencia del Valle

¿Cómo llegaste a formar parte del proyecto Un año en misión sudamericana?

Durante 2019 estuve participando en Un año en misión nacional en la ciudad de San Juan, Argentina, como parte del proyecto que incluyó a 52 jóvenes distribuidos en diferentes zonas del país. Allí colaboré con las actividades de la iglesia local, especialmente impartiendo estudios bíblicos, adoración a los jóvenes, Conquistadores y otras actividades. De ese grupo fui elegido para el OYIM 2020 en Ecuador.

¿Cuáles eran los planes en Ecuador para el proyecto?

Los planes consistían en que seríamos 18 jóvenes de los diferentes países de Sudamérica para colaborar en el surgimiento de dos centros de influencia en la ciudad de Guayaquil, Ecuador. Ninguno tenía experiencia en este tipo de obra misional, por lo que íbamos a aprender durante el desarrollo de las actividades.

El 4 23 2020 llegué a Guayaquil. Después de 10 días de entrenamiento en la Escuela Adventista en Ecuador, nos instalamos en la casa donde viviríamos con un pastor y su esposa quienes eran los líderes. Solo hubo rumores de la pandemia. Pero poco después llegó a Ecuador y Guayaquil fue la ciudad más afectada del país. Había toque de queda. Por eso era necesario repensar todo lo proyectado.

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¿Cómo llevó a cabo la misión durante la pandemia en Ecuador?

No salimos de la casa durante los primeros 5 meses. Al principio hubo rumores de que el proyecto podría cancelarse. Fueron momentos de gran incertidumbre. Pero como las fronteras estaban cerradas y no pudimos volver a nuestros países, seguimos viendo cómo avanzar, teniendo que adaptar todo al modo online. ¡No podíamos quedarnos todo el año sin hacer nada!

Los centros de influencia proyectados se encontraban en plena fase de construcción. Entonces se decidió que el proyecto continuaría virtualmente con cursos, talleres, predicación, semanas de evangelización y otras actividades. El desafío era cómo contactar a los no adventistas para invitarlos a participar en estas propuestas. Entonces comenzamos a anunciarnos en Facebook, en WhatsApp con oración, para que muchos puedan registrarse. Gracias a Dios, el problema de no tener gente se convirtió en el desafío de cómo servirlos. 600 inscritos! No teníamos horarios ni tiempo para poder trabajar con todos ellos. ¡Fue una gran bendición!

Realizamos nueve cursos diferentes para todas esas personas, de lunes a viernes. Yo estaba a cargo del taller de inglés, algo que nunca había hecho. Los sábados apoyamos las actividades en línea de la iglesia local con Escuela Sabática, sermón, Adoración de Jóvenes; y los domingos participamos en el Pathfinder Club. Además, nos unimos a las semanas de oración y evangelización. Si los participantes de los cursos tenían necesidades, tratamos de estar atentos para ayudarlos con la comida, la ropa o lo que tengamos, cuando la cuarentena comenzó a ser relajada.

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Participantes y misioneros de OYIM en el nuevo centro de influencia

En los últimos 3 meses del proyecto pudimos realizar actividades presenciales en el centro de influencia que se completó, donde participó una alumna de mis cursos de inglés. También se unió a otros cursos y se hizo amigo de los chicos. También comenzó estudios bíblicos junto con su esposa y continúa avanzando. Incluso cuando el Proyecto Hope Impact, distribuyó libros. Es uno de los muchos que se integraron en las propuestas presenciales.

un año en misión

Florencia (centro) con dos compañeras del equipo OYIM. (Foto de Instagram: OYIM DSA)

¿Qué significó para ti toda esta experiencia de vida?

Los hijos de Dios no están exentos de sufrir problemas. Pero él nos guió en todo y mi vida espiritual se fortaleció mucho. Varios de nosotros tenemos COVID-19. Yo era el que tenía los peores síntomas, que duró tres semanas. Aunque mis padres no son adventistas, me apoyaron para que pudiera continuar y sabían cómo estaba, confiando en la atención que recibía de mis líderes.

Lo que aprendí es que la misión se puede hacer con todos los medios. Nunca pensé que lo haría en línea. Cuando uno quiere difundir el evangelio, no importa si hay personas o no, si existen los medios o no. Dios abre puertas.

OYIM me hizo crecer como persona, fortalecí mi relación con Dios y también aprendí a valorar todas las cosas que uno tiene.

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Informe de video OYIM 2020

Más información sobre el proyecto OYIM aquí: https://www.adventistas.org/es/jovenes/proyecto/un-ano-en-mision/.

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