Indígenas de Ecuador y Perú plantean proteger un área del tamaño de Alemania

Para proteger unas 35 millones de hectáreas de selva amazónica, un área equivalente a casi toda la extensión de Alemania, las principales organizaciones indígenas de Ecuador y Perú lanzaron este jueves su propio plan de desarrollo alternativo que contempla dejar el petróleo y el gas bajo tierra. .

Este espacio, llamado por los nativos como Cuencas Sagradas, comprende una amplia red de agua nacida en los glaciares de los Andes de Ecuador y Perú que desciende para formar innumerables ríos que alimentan la Amazonía, albergan los ecosistemas más biodiversos del mundo y regulan el clima. de todo el planeta.

Así se expresa en el “Plan Biorregional Cuenca Sagrada 2030”, una propuesta transversal y sin precedentes dirigida a los Gobiernos cuya premisa es garantizar el desarrollo de esta enorme área habitada por más de 600.000 personas sin actividades que degraden o contaminen el medio ambiente.

La propuesta principal es la creación de un “Fondo para las Cuencas Sagradas” que sería administrado de manera conjunta por las organizaciones indígenas, la sociedad civil, los gobiernos y el sector privado, con el objetivo de asegurar la salud y el bienestar de los pueblos y ecosistemas amazónicos.

También proponen un acuerdo multilateral para dejar los combustibles fósiles bajo tierra y declarar intangible esta área de 35 millones de hectáreas para actividades extractivas de hidrocarburos y minería.

TERRITORIOS INDÍGENAS “SIN PROTECCIÓN”. Si bien el 22,2% de este territorio ya son áreas naturales protegidas por las autoridades ambientales de Ecuador y Perú, aún quedan 20,5 millones de hectáreas sin protección, clave para mantener la conectividad del sistema entre los Andes y la Amazonía.

Entre ellas hay más de 9 millones de hectáreas reclamadas en el Perú por comunidades indígenas, inmersas en engorrosos y tediosos procesos administrativos o legales para obtener su reconocimiento.

Asimismo, exigen una promoción de las energías renovables para los centros urbanos y el transporte, así como planes de desarrollo con el empoderamiento de las mujeres basados ​​en la economía forestal, como la venta de frutas que se utilizan en la industria cosmética.

La propuesta es impulsada por las principales federaciones de pueblos indígenas amazónicos de ambos países, tanto la Asociación Interétnica para el Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep) como la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (Confenaie).

También cuenta con el apoyo de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) y fuertes organizaciones de diferentes pueblos que habitan las “Cuencas Sagradas”, como el Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Wampís (GTANW) y la etnia Achuar. grupo. que vive entre la frontera de ambos países.

SOLUCIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO. Para las organizaciones indígenas, esta iniciativa es fundamental para combatir el calentamiento global, especialmente considerando que la deforestación y la degradación forestal son la principal causa de emisiones de gases de efecto invernadero en Ecuador y Perú.

Durante la presentación del plan en el Lugar de la Memoria (LUM) en Lima, Perú, el presidente de Aidesep, Jorge Vargas, del pueblo Huitoto, aseguró que la propuesta “no es más que la consolidación de las aspiraciones de nuestros antepasados, que aspiraba a proteger el bosque, porque es sagrado ”.

“Debemos recuperar el principio del cuidado de la naturaleza para el bienestar duradero y prolongado de todos nosotros. Estos bosques están altamente amenazados por las actividades petroleras, la tala ilegal y la minería ilegal, diezmando la calidad de vida y comprometiendo la seguridad alimentaria del mundo entero ”, señaló.

Por su parte, el presidente de la Confenaie, Marlon Vargas, del pueblo Achuar, afirmó que su organización se sentará a “negociar” con el gobierno ecuatoriano.

“Los territorios de las nacionalidades indígenas son los mejor cuidados pero, sin embargo, están amenazados. Podemos perder todo menos nuestros bosques. Nuestros territorios no son vagos porque la selva amazónica proporciona oxígeno puro. Es nuestro templo, mercado y farmacia. La esperanza está en la selva ”, concluyó.

Al evento también asistió el ministro de Economía y Finanzas de Perú, Pedro Francke, quien recibió el documento y consideró que el plan responde a “un gran problema, pero también una gran oportunidad, porque la Amazonía puede reducir el cambio climático, preservar la biodiversidad y desarrollar culturas indígenas.