Ha salido la última entrevista de Manuel Wolf, el gran de la moda en Ecuador | Gente | Entretenimiento

Creía fielmente en el destino y que todo sucedía por una razón. Lo último que nos deja es una charla con este Diario sobre su histórico libro de moda.

Cuando se sentó en la mesa de Tijuana Mexican Food (en Guayaquil) el 20 de julio, nadie sabía que sería su última entrevista. Creía en las energías, en el destino, y este último era el que lo había traído a Guayaquil en una visita fugaz, ya que tenía su base en Quito.

Un adiós a Manuel Wolf, conocidos lo recuerdan y se despiden con unas palabras

La conversación fue sobre el libro de moda que estaba a punto de lanzarse en octubre de este año, según emocionado. Sería el primer libro de moda que recopila la historia de la ciudad de Guayaquil al respecto. El trabajo había sido intenso, tomó entre cinco y seis meses de total dedicación para capturar los datos más interesantes junto con imágenes e ilustraciones que complementan el contenido escrito.

Era hijo de maestros y sostenía que llevaba la cátedra “en las venas”. “Mi vida siempre ha estado en esa tarea que va más allá de los límites del taller y la maquinita”, dFue seguro, ya que se dedicó a ser profesor de Eurodiseño, así como a realizar programas de educación de adultos, asesor, productor de eventos, entre otras actividades a lo largo de su vida, desarrollando un extenso currículum, pero siempre de la mano de la moda.

En la pandemia “todos teníamos otra cara de la vida cotidiana”, dijo e indicó que fue allí en el vacío, en el desempleo que tuvo la inspiración y la determinación para iniciar lo que en algún momento ya había visualizado, su libro. Para la realización de la pieza contó con la ayuda de los que llamó “amigos”.

“Quiero dedicar este pequeño ensayo a cuatro mujeres especiales que apoyaron mi trabajo e impactaron mi vida: Yela Loffredo de Klein, quien me animó a navegar este magnífico viaje de mi vida; Jenny Estrada Ruiz, quien con su trascendental labor periodística me motivó a no desistir nunca de mis esfuerzos; Adela Morán Bustamante, mi primera modista y modista de arte; y especialmente a Rebeca Rodríguez Arce, la maestra ejemplar de todas mis lecciones, mi abnegada madre, cuyo recuerdo es mi mayor bendición ”, apuntaba entre las primeras páginas del trabajo aún no publicado.

Si bien el caramelo de coco que descansaba sobre la mesa era el único acompañante, afirmó que el libro de mesa sería una edición limitada, que pocos lo tendrían y que así como sería limitado, también era lujoso. Como se mencionó anteriormente, Manuel Wolf creía en el destino y también atribuía la aval que la Municipalidad de Guayaquil dio a su creación. No lo buscaba, pero esa etiqueta se le cruzó en la repentina y corta estadía que tuvo en Guayaquil este mes de julio.

“Quizás tú y yo estemos muertos y podría considerarse con el tiempo como un libro histórico sobre la moda guayaquileña, algo que definitivamente me dejó halagado”, dijo Yela Loffredo, nombre que aparece en el agradecimiento por promocionarlo en la experiencia de escritura. Quizás ambos pensaron que ese escenario estaría muy lejos, pero nadie sabe con certeza los caminos de la vida (o más bien los de la muerte) y Manuel Wolf falleció la tarde del 25 de julio por un repentino infarto.

Conseguimos hablar de moda como tal. Dijo que Guayaquil, con respecto a la moda, siempre ha tenido una ubicación preferencial. “Por el mero hecho de ser un puerto, todo llegó a Guayaquil”. Mencionó varios de los datos encontrados en su libro que por título tomaría su apellido en grande “Lobo” y debajo “moda y Guayaquil” como complemento. Un dato interesante que expresó fue la creación de la falda en Guayaquil, una prenda que era una especie de chaleco largo que se bordaba con hermosos diseños. De ahí lo que pudo concluir es que la moda siempre vuelve, que “en la moda no hay nada nuevo” y calculó una media de 25 años para que el ciclo de tendencia se repita, por supuesto adaptado a las necesidades de la sociedad. También dejó en claro que la moda no solo se hace con ropa o un atuendo, dijo. que la moda es actitud.

Su texto tiene 392 páginas llenas de historia. En una de las secciones, al final, recoge los nombres de 25 diseñadores que han sido parte de la historia de Guayaquil. Nino Touma, Luis Tipán, Verónica Uribe, Eduardo Villamar, María del Mar Proaño, Gustavo Moscoso y más, son los selectos nombres que aparecen en el libro. (I)