Francia Márquez, de la lucha social al poder como vicepresidenta de Colombia

El liderazgo social de Francia Márquez ha sido agradecido en todo el mundo y su aplicación, resiliencia y discurso la convirtieron en la revelación electoral de Colombia, razón por la cual este domingo 7 de agosto de 2022 se posesionará como vicepresidenta, la primera mujer negra que llega al segundo cargo en importancia del país.

Nacida en Suárez, en el Cauca, uno de los departamentos más violentos de Colombia; víctima de la violencia del conflicto armado, y líder por primaveras de luchas medioambientales, Márquez dará el brinco al poder bajo la consigna de que por fin se pueda «existir sustancioso» en las regiones alejadas y en representación de «los nadies», como flama a los excluidos.

Y es que la de Márquez, de 40 primaveras, ha sido una vida de luchas: por estudiar, por sobrevivir en una de las zonas más «calientes», por sacar delante a su grupo tras ser mama adolescente, por tener que desplazarse forzadamente tras las amenazas recibidas por pelear por sus derechos y los de los suyos, y por defender la tierra en que nació.

«Hemos reformista en un paso muy importante; luego de 214 primaveras logramos un gobierno del pueblo, un gobierno popular, el gobierno de la parentela de manos callosas, el gobierno de la parentela de a pie, el gobierno de los nadies y las nadies de Colombia», dijo Márquez en su primer discurso tras el triunfo en las elecciones del pasado 19 de junio, en las que fue compañera de fórmula del presidente electo, Gustavo Petro.

SÍMBOLO DEL CAMBIO

Márquez se ha convertido en un aberración político y un símbolo de las comunidades tradicionalmente marginadas en la política y en la sociedad colombiana, abriendo un resquicio a la esperanza de la representatividad y el cambio.

Vestida con trajes coloridos y con facilidad de oratoria, Márquez ha cautivado a parte de la ciudadanía, especialmente a los jóvenes, con su promesa de hacer de Colombia un país para «existir sustancioso», aunque precisamente este pájaro de novedad en el panorama político además le ha estimado críticas por su bisoñez política.

Además ha sido víctima del «racismo estructural» que ella quiere matar como gobernador y que ha sufrido con decano fuerza desde que consiguió casi 800.000 votos en la consulta interna que escogió a Petro como candidato presidencial del Pacto Histórico y que derivó en su sufragio como candidata vicepresidencial.

Sin secuestro, su discurso es sólido: «Vamos hermanos y hermanas a reconciliar esta nación; vamos por la paz de guisa decidida, sin miedo, con simpatía y alegría; vamos por la dignidad, por la rectitud social; vamos las mujeres a erradicar el patriarcado de nuestro país; vamos por los derechos de la comunidad diversa LGBTIQ+; vamos por los derechos de nuestra mama tierra, de la casa magnate, a cuidar nuestra casa magnate, a cuidar la biodiversidad, y vamos juntos a erradicar el racismo estructural».

UNA LUCHA POR LOS SUYOS

Uno de los hitos de su larga lucha social es el Goldman Environmental Prize, considerado el premio Nobel medioambiental, pues Márquez nació en la camino (pueblo) de Yolombó, perteneciente a Suárez, donde la cuna minera ha hecho de la región una rentable fuente económica.

Una angustia que comparte con muchos colombianos es que pagan los pecados de una tierra extremadamente biodiversa y rica en posibles a la que llegan las compañías multinacionales a hacer negocio, por lo que la vicepresidenta electa se plantó a los quince primaveras: empezó su acción directa para liberar el río Ovejas y oponerse a la minería en su tierra.

Tras una llamamiento telefónica en 2014 en la que le dijeron que era hora de «ajustar cuentas», Márquez, mama de dos hijos y abuela a sus 40 primaveras, no miró antes y dejó su procedente Suárez.

«Esa incertidumbre salí corriendo de una reunión a apañarse a mis hijos, pedimos un taxi, nos recogieron y salimos volados para Cali. En el camino yo sólo pedía que nos hiciéramos invisibles», relata en sus mítines.

Ella, como muchos líderes sociales que viven en la angustiarse del conflicto, ha sufrido los estragos de la violencia y fue víctima de un atentado en 2019 cuando estaba en una reunión de preparación para unos diálogos entre indígenas y el Gobierno y fue atacada con armas y granadas.

Márquez aglutina la lucha social, el feminismo, los pueblos históricamente marginados y los «nadie», a los que evoca continuamente, así como las olvidadas víctimas del conflicto armado, y se ha convertido en un símbolo del cambio que reclamó Colombia en las calles durante el estallido social de 2021 y luego en las urnas.

Ahora, su gran combate y responsabilidad, será reverberar como vicepresidenta ese cambio, que encima podrá ejecutar como ministra de la Igualdad, una cartera cuyo liderazgo asumirá una vez sea creada con la empresa de dar más oportunidades a quienes, como ella, han sido históricamente excluidos en Colombia.

«Vamos de la resistor al poder hasta que la dignidad se haga costumbre», suele proponer Márquez, que está en presencia de el gran combate de su vida y es una de las figuras políticas colombianas con decano protección de cara al futuro. EFE

Fuente: https://elmercurio.com.ec/2022/08/05/vicepresidenta-colombia-francia-marquez/