“En 2015 los metropolitanos me rompieron la cabeza y ahora me pusieron electricidad”

José Salazar revivió ayer una de sus vivencias más traumáticas, cuando varios agentes metropolitanos se acercaron para apoderarse de su carrito de helados, detrás de la Caja del Seguro, en medio de la intensificada vigilancia contra el comercio informal que realiza el Cabildo esta semana.

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Salazar los vio acercarse y, como es costumbre en sus más de 20 años como heladero, intentó huir de los uniformes municipales, pero no pudo y trató de oponer resistencia al ser interceptado.

Primero encontró una lucha que le torció el brazo. Luego, gas lacrimógeno por todo el cuerpo y más tarde, solo para poner el toque del Cuerpo de Agentes de Control Metropolitano de Guayaquil (Cuacme), fue neutralizado con una descarga eléctrica en el torso que dejó pequeños puntos rojos en su vientre.

He estado huyendo de los metropolitanos toda mi vida, porque tengo que comer.

José Salazar, heladero desde hace más de 20 años.

¿Y si informa? “¿Para qué?” Pregunta indignado. Y recordemos que ya en 2015 esta lucha infinita lo dejó con el cráneo roto y muchas noches malas con una denuncia que fue absuelta a favor de las autoridades.

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“En 2015 me rompieron la cabeza y ahora me pusieron electricidad. Todavía me duele el brazo. Tuve que soltar el carro y me lo quitaron ”, dice.

José Salazar tiene 41 años, trabaja con su carrito de helados -o bien, trabajaba hasta ayer a las 13:30 horas-, de 11:00 a 18:00 horas, en diversas zonas de la zona centro-sur de la ciudad.

Cada día recibe unos ingresos de unos 10 dólares. Los utiliza para alimentarse. Vive solo con su esposa, cerca de San Eduardo. Ahora mismo está pensando en cómo recuperar su carretilla, porque obviamente, como las dos últimas décadas, no es que esta agresión vaya a impedir que continúe como informal.

“¿Pero por qué debería dejar de trabajar entonces? Mire, hasta me encarcelaron por ser informal en la época de León Febres-Cordero. Allí tenía apenas 18 años. Toma cuentas. He huido de los metropolitanos toda mi vida, porque tengo que comer ”, dice.

La Municipalidad aún no ha explicado a EXPRESO el motivo de esta agresión, pero para Salazar es una decepción más. Ahora tendrás que pagar una multa de 50 dólares, hacer un papeleo larguísimo para conseguir documentos que no tienes, pagar a los procesadores y esperar que, un mes, te devuelvan tu manutención.

Hasta que eso suceda, no habrá helados José Salazar en las carreteras centro-sur de Guayaquil.

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