El cuidado emocional de los niños durante la pandemia – Noticias

El confinamiento de toda la familia en un solo lugar las 24 horas del día, los 7 días de la semana, puede ser una oportunidad de crecimiento o un martirio. Ver recomendaciones para el cuidado emocional de los más pequeños de la casa.

Por Felipe Rodríguez Oliva
8 23 2020

Los niños pueden sentir el estrés de los padres (Foto: Shutterstock)

El nuevo paradigma de compartir el mismo espacio 24 horas al día, 7 días a la semana con toda la familia puede convertirse en una tremenda oportunidad de crecimiento, así como en un martirio. Sea cual sea el escenario, es un desafío de proporciones. La multiplicidad de roles simultáneos por parte de los padres conlleva una carga emocional diferente a la habitual. Es por eso que debemos considerar nuevas prácticas preventivas de salud mental, especialmente para el cuidado de nuestros hijos.

Los niños necesitan certeza para sentirse seguros. Independientemente del caos que pueda ocurrir en el mundo, los adultos son responsables de lo que sucede dentro de nuestro hogar. En este sentido, las rutinas son de gran ayuda para brindar certeza a nuestros hijos, ya que contribuyen a crear ambientes más predecibles, y esto a su vez se traduce en una sensación de seguridad y paz. Las rutinas, su regularidad y la coherencia de los padres son grandes aliados que previenen o mitigan la tensión inherente a situaciones de cambios bruscos.

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Factores protectores

Un aspecto fundamental es que los menores deben saber qué esperar cada día, evitando improvisaciones y misterios. Para ello daremos algunos consejos prácticos:

1. Organice una rutina diaria equilibrada

Considere las horas para levantarse, comer, espacio para la recreación, hacer la tarea, etc.

Para ello hay que tener en cuenta que el óptimo funcionamiento del cerebro se da entre las 9 y las 12 horas, por ello, debemos privilegiar las primeras horas del día para que los niños realicen sus tareas, especialmente las académicas. De esta forma optimizamos su desempeño y también los formamos con disciplina, en el sentido de que les estamos enseñando conductualmente que “debería” está ante él “Placer”.

En cuanto a los académicos, es recomendable configurar un espacio físico específico y una vez finalizada la jornada de estudio, encargar los materiales. También es necesario tener en cuenta que leer juntos, hacer manualidades y jugar también pueden ser instancias de aprendizaje. Dado lo anterior, lo mejor es incluir en la rutina actividades físicas, artísticas, recreativas y espirituales que sean factibles de realizar dentro del hogar, y que sean alcanzables por los niños, teniendo en cuenta que “No les corresponde a ellos mirar, sino a ellos hacer”.

2.Asegúrate de que la rutina sea coherente y consensuada

Dentro de la rutina debe haber un orden establecido para que sucedan las cosas. Por ejemplo, después de desayunar, el niño debe vestirse. Después de la cena, se prepara para irse a dormir.

Intente incorporar reglas de buena convivencia en las que todos los miembros del hogar se sientan representados.

También es importante crear espacios de apoyo y contención que te permitan expresar tus emociones. Recuerde que los niños tienden a reaccionar de manera diferente a los adultos, por lo que es recomendable escuchar sus razones. Los adultos deben tratar de ser coherentes y consecuentes con estas medidas, aunque con el debido equilibrio, en el sentido de no volverse rígidos. Debe haber cierto grado de flexibilidad para adaptarse a posibles cambios. El objetivo es transmitir un sentido general de orden.

Recomendaciones para restringir emocionalmente a los niños

1. Mantenga la calma, ya que los niños detectan nuestra angustia. Nuestra tranquilidad nos permitirá tomar decisiones más asertivas para responder mejor a sus necesidades y así usted se sentirá más seguro.

2. En caso de que identifique algún comportamiento extraño en el niño, no finja que no pasa nada. Los niños pueden percibir nuestra tensión, por lo tanto, son capaces de detectar que algo puede estar sucediendo. Explíqueles la situación con palabras sencillas y evite detalles innecesarios que podrían angustiarlos aún más.

3. Acompañar al niño, ya que la cercanía de sus lazos significativos y el contacto físico le da seguridad y consuelo.

4. Los niños, especialmente los más pequeños, no saben cómo expresar lo que sienten, por lo que es recomendable ayudarlos mediante actividades artísticas y lúdicas, e incluso mediante la lectura de un cuento de la Biblia.

5. Interactuar con los niños, realizar actividades positivas como juegos, dibujos, canciones y oraciones. Evite a toda costa que vean imágenes o escuchen música agresiva o trágica.

Mensajes apropiados que podríamos transmitir a los niños.

  • “No te preocupes, esta situación es temporal y va a suceder …”
  • “… Es preferible quedarnos en casa, esto lo hacemos no solo por nosotros, sino que también lo hacemos para cuidar a los abuelos”.
  • “Debemos confiar plenamente en DIOS … Él ha prometido en su palabra que nos acompañará, incluso en las pruebas más difíciles”.

De esta manera, también podemos generar o fortalecer una conciencia social, orientada al bien común. Todo esto debe explicarse en un lenguaje y nivel de profundidad adecuado a la edad de cada niño, considerando que a una edad más temprana su pensamiento será más concreto.

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