El alcalde no esta solo

la capital está a la deriva. A falta de alcalde, tiene dos y, en realidad, no tiene ninguno. El cruce de decisiones ha puesto a la administración en un horizonte siniestro que ya había sido vislumbrado por las alertas en la gestión municipal, por las irregularidades reportadas en la gestión de los recursos ciudadanos, por la oportunidad de determinadas maniobras. No hay una forma sencilla de corregir la situación. Y faltan dos años para la llamada a las urnas.

Ahora, a pesar de las preguntas, el alcalde de la capital no está solo. Hay sus homólogos en otras ciudades que, sin embargo, tienen destinos diferentes. Son contrapartes en el cargo, por cierto, pero también en las sombras sobre su gestión. En las preguntas sobre el destino que le han dado al dinero de los contribuyentes y sobre las ventajas que ha resultado para algunos de ser sus amigos, familiares o socios.

Lo que los diferencia es su estado civil. Es decir, el grillete en el tobillo. Solo el de la capital tiene el suyo. Los demás practican sin oposición política y sin llamar a dar explicaciones. Y, por lo verificado hasta el momento, no hay indicios de que haya una actualización de estas realidades municipales.

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