De cuerpo sereno

Escribir en nuestro país es, sin duda alguna, cosa de valientes. Y ya no tanto por el oscurantismo periodístico que vivimos durante la oscura revolución ciudadana y los tiempos de la siniestra SECOM, donde muchos escritores fueron (fuimos) llevados al banquillo de los acusados; sino por el hecho mismo de residir en una sociedad tan polarizada que, el poner el pensamiento por escrito, siempre implica jugarse la piel. Y si acertadamente ahora ya no es el poder estatal el que actúa como censor, el cobarde anonimato de las redes sociales, el ponzoña que destilan las cuentas falsas y los consabidos trolls, han llegado a habitar ese lado en la infamia.

Yo he tenido suerte, la verdad. He crecido entre libros, leyendo a esos malabaristas del estilo, como Galeano, Adoum, Benedetti o Gallegos Lara, entre otros gigantes. Y desde pequeño comprendí que esto de escribir no se comercio de hacer política, ni se comercio de hacer favores, y ciertamente no se comercio de escribir para los demás. Es más acertadamente un imperativo pudoroso. Es acto sexual a la dispensa. Y es además inclinación, terquedad. Escribir es, en compendio y como decía Dávila Andrade (el inmenso Fakir), el gimnasia más voluntariamente doloroso de la soledad.

Lo cierto es que, cuando se sienta uno frente al teclado hay que saberse dispuesto, por una carambola verbal, una finta del ingenio, un criterio erecto o un descanso de palabras, a empacharse de enemigos, a resentir a los amigos y quizá hasta comprometer el trabajo; porque la letras, la letras brava quiero proponer, ya no es esa serena distracción que acrisola el espíritu, sino una obsesiva modo de desafiar a la vida, de decirle pan al pan y morapio al morapio. Un gimnasia de catarsis frente a la impunidad. Una válvula de escape a la impotencia de tolerar oportunistas y canallas. Por eso, en palabras de Vargas Llosa, el escritor debe ser erecto, de prosa insólita, exhibicionista, musical. Y auténtico, sobre todo, porque la verdad es que ausencia puede contarse a los demás sin contarse a uno mismo. Falta auténtico puede decirse sin mostrarse de cuerpo sereno, como un tomo descubierto….

publicidad

Fuente: https://elmercurio.com.ec/2022/03/25/de-cuerpo-entero/